dijous, 24 d'agost de 2017
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CAJON DE SASTRE - Cajon de sastre
Escrit per Marc Monfort, Adoración Juárez Sánchez, Juan Martínez Sanjose, Barker N, Bermejo S, Gascón R, Mazagatos L, onrrubia E, Sánchez O.   
dimarts, 31 d'octubre de 2006 19:20
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MONOGRÁFICO: Sordera y Nuevas Tecnologías
Sordera y Tecnología
Contribución del Implante Coclear en el desarrollo del lenguaje oral en el niño sordo
La Tecnología de FM
Avances tecnológicos en las prótesis auditivas
Nuevas tecnologías en la rehabilitación del niño sordo.
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Sordera y Tecnología.

La falta de audición es una discapacidad cuyo impacto es a menudo infravalorado debido al hecho de su poca “visibilidad: sin embargo, no poder oír supone una perturbación muy grave de la comunicación, basada fundamentalmente en el lenguaje oral : cualquier perturbación permanente de la comunicación conduce inevitablemente al aislamiento social.

La discapacidad auditiva es además una discapacidad compartida : el que no oye no puede entender fácilmente a los que le hablan pero su interlocutor tampoco logra hacerse entender con fluidez por la persona con sordera : esa incomodidad mútua es otra razón por la que se acentúa el proceso de des-integración social, tanto en el círculo más próximo, familia, como en aquellos lugares y momentos en los que debemos relacionarnos con extraños.
No poder utilizar la audición condiciona la vida laboral de una forma que a menudo no se sospecha : cualquier puesto de trabajo que exija el uso del teléfono o el contacto con el público en general plantea importantes dificultades a las personas con sordera, independientemente de su nivel de calificación.

En el caso de las sorderas pre-linguales o congénitas, se añade a lo anterior una gran dificultad para adquirir el propio lenguaje oral : aunque el antiguo término “sordomudo” no pueda ya aplicarse afortunadamente a la gran mayoría de estas personas en las sociedades desarrolladas, la realidad es que un gran número de ellas no llegaba hasta ahora a dominar el lenguaje oral y escrito de una forma suficiente como para por ejemplo abordar estudios superiores o entender textos escritos de una cierta complejidad.

Desde que se inició verdaderamente la educación de las personas con sordera pre-lingual, en el siglo XIX, se buscaron medios para poder compensar la deficiencia auditiva y sobre todo para eliminar las dificultades de comunicación.
Las primeras medidas se centraron en la adaptación del propio código verbal o en el desarrollo de códigos alternativos : el alfabeto manual, las lenguas de signos, la potenciación de la lectura labial.

Atendiendo también a aquellos que sufren una pérdida auditiva tardía, el diseño de instrumentos mecánicos de amplificación del sonido que se nos pueden antojar hoy por hoy estrambóticos, anunciaba sin embargo el camino que iban a emprender los amplificadores, los trasmisores tactiles y las prótesis auditivas cuando se pudo recurrir a la electricidad.

Hay que reconocer que, sobre todo para los casos de mayor pérdida auditiva, los progresos tecnológicos centrados directamente en la causa de las dificultades, es decir la falta de audición, fueron más lentos de lo que se podía esperar, cuando el conocimiento de la acústica y de la fisiología de la audición seguía siendo más bien esquemático.

Suponían beneficios substanciales y, gracias a ellos, los educadores consiguieron altos niveles de oralización en muchos de sus alumnos pero no eran capaces de restaurar la función auditiva en aquellas personas con discapacidad auditiva profunda. Por ello, a lo largo del signo XX, la mejoría de la educación y de la calidad de vida de las personas sordas se consiguió fundamentalmente a través de programas educativos y sociales.
El esfuerzo pararelo de las instituciones educativas y de las propias comunidades de personas sordas logró un mayor reconocimiento de sus derechos ( hasta bien entrado el siglo XX, en muchos países, las personas con sordera pre-linguales no disponían de la totalidad de sus derechos civiles ) y un incremento progresivo de sus niveles de educación, cultura y formación personal.
El desarrollo de la informática va a suponer un cambio radical en esta dinámica con un salto cualitativo muy grande en la importancia de las ayudas tecnológicas.

Por un lado, desde la perspectiva de la reducción de barreras de comunicación, se produjo una inflación superlativa de la comunicación visual, mediante teléfono (mensajes SMS), fax o internet : para las personas sin audición, esta alternativa a la comunicación audio-oral por teléfono tradicional (una de sus grandes frustraciones al limitar su autonomía personal) ha supuesto un cambio enorme en su vida.
En los últimos años, para aquellas personas con ayudas auditivas más eficaces (sean prótesis o implantes), la tecnología del teléfono móvil se ha adaptado para permitirles incluso usar la transmisión acústica de una forma realmente eficaz.

Las posibilidades de subtitulación, con una presencia creciente en televisión, no han sido sin embargo apenas aprovechadas en toda su extensión : queda todavía todo un futuro por construir.

Cuando la técnica de reconocimiento vocal lo permita, la visualización escrita de lo que dice un hablante, en tiempo real, permitirá un acceso completo y autónomo a la información en cualquier evento público (clases de universidad, conferencia...) ; supondrá la resolución de muchos problemas de comunicación interpersonal, con un coste que se irá probablemente reduciendo con la generalización del uso de dicha tecnología.

Por otro lado, por primera vez, se están obteniendo resultados realmente eficaces para el conjunto de las personas sordas en la resolución de la propia discapacidad auditiva.
La última generación de prótesis auditiva dota de audición funcional (es decir de la capacidad de entender mensajes orales sin ayuda de la lectura labial) a las personas con sordera media y severa y el implante coclear consigue lo mismo para las personas con sordera profunda adquirida y para los niños con sordera profunda si se implantan precozmente : por primera vez en la historia, una tecnología está consiguiendo realmente que “los sordos oigan”.
Disponer de una audición funcional supone para las personas con sordera adquirida en la adolescencia o a la edad adulta superar su situación de dependencia así como mantener en la mayoría de los casos su situación laboral y la calidad de sus relaciones sociales, dentro del mundo en el que estaban acostumbrados a vivir.
Disponer de una audición funcional desde la infancia supone para los niños que han nacido con una sordera profunda la oportunidad de acceder al lenguaje oral de una forma casi natural, evitando el largo y penoso adiestramiento anteriormente indispensable y que no todos podían llevar a cabo así como el enorme desfase que se producía siempre ; les permite librarse por lo menos parcialmente des esfuerzo suplementario de atención que suponía el uso de la comunicación visual, sea cual fuese la modalidad empleada ; les abre en suma una oportunidad impensable hace algunos años para la integración social y laboral.
Disponer de una audición funcional cuando, además de la sordera, un niño presenta otras discapacidades (visuales, motoras, cognitivas o psíquicas), en términos relativos, supone una diferencia aún mayor con la situación anterior porque elimina o reduce el efecto de la “plurideficiencia”.
Son niños que, por la presencia simultánea de otra discapacidad, no pueden o pueden escasamente valerse de los medios de compensación que usan sus compañeros sordos sin trastornos asociados : las consecuencias de la sordera eran entonces dramáticas para el establecimiento de la comunicación interpersonal y el desarrollo de sus habilidades cognitivas y sociales.  

En la actualidad, es posible proporcionarles un nivel de audición tan eficaz como en cualquier otro niño lo que cambia profundamente su situación vital.
Otras técnicas electrónicas de apoyo, como la FM, han mejorado también su eficacia en los últimos años, contribuyendo a un mayor rendimiento de las ayudas auditivas individuales en situaciones acústicamente no favorables.
El auge de la informática ha influido también en los métodos de enseñanza, permitiendo por un lado una mayor versatilidad en la presentación y el acceso a los contenidos y, por otro lado, la potenciación de medios alternativos : la visualización de parámetros de la voz y del habla, la automatización de ciertos sistemas de entrenamiento o de aprendizaje, la posibilidad de realizar y de observar simulaciones de fenómenos que, hasta ahora, sólo se explicaban a los alumnos mediante el lenguaje, todos esos recursos son muy útiles para el conjunto de alumnos pero lo son especialmente para aquellos que presentan limitaciones en la comprensión y/o el manejo del idioma.
La respuesta a la discapacidad siempre debe ser a doble sentido : debe intentar dar más capacidad a la persona discapacidad y al mismo tiempo debe acercar la realidad y la sociedad a las situaciones que difieren del planteamiento mayoritario.
La sordera es una discapacidad que levanta importantes barreras de comunicación : algunas se pueden levantar dando más audición y más lenguaje a las personas sordas, otras permitiendo el acceso a la vida ciudadana común “a pesar” de la discapacidad : es el sentido de muchas medidas sociales como el reconocimiento de la Lengua de Signos y el acceso a un servicio público de intérpretes. 
La tecnología supone ahora una herramienta de primera importancia en este campo de la eliminación de barreras y debe aplicarse de la misma manera : desde la persona con discapacidad, disminuyendo el impacto de ésta cuando es posible y proporcionándole los medios de compensación necesarios y, al mismo tiempo, desde el entorno social, generalizando en todos los ámbitos la aplicación de recursos técnicos y apoyando los programas de desarrollo de tecnologías cada vez más eficaces.

El desarrollo científico ha generado muchos monstruos pero es motivo de orgullo para nuestra especie que sirva también para reducir las diferencias individuales que, a veces una naturaleza injusta, otras veces una sociedad insensible han generado entre nosotros.



 

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