Imagen cabecera, volver a la página de inicio de Kairos
volver al índice de temas
PREHISTORIA
ANTIGUA
MEDIEVAL
La Peste Negra
1. Decamerón
2. Peste justinianea
2.1 Procopio
2.2 Camus
MODERNA
CONTEMPORÁNEA
La Peste Negra
"Yo luché en mi juventud con una intensa, pero constante y pura unión, y habría luchado mucho más tiempo, si esa llama no hubiera sido extinguida por la muerte, prematura y amarga".

Poeta Petrarca
El poeta Petrarca se expresaba así en una de sus cartas familiares. Había perdido a su amada Laura, víctima de la muerte negra. La terrible enfermedad no perdonaba la vida a jóvenes hermosas. La tristeza del poeta ante la pérdida de Laura le llevó a buscar refugio en la religión. Lo mismo hicieron otros muchos hombres de aquel tiempo, aterrorizados por la terrible enfermedad que se llevaba la vida de miles de seres humanos.

No todos reaccionaban igual. Otro escritor italiano, contemporáneo de Petrarca, escribía un libro de cuentos en el año en que comenzó la peste, 1348. Era Giovanni Boccaccio, quien en la Introducción de esos cuentos, titulados el Decamerón, describía el ataque de la muerte negra a la ciudad de Florencia. Los protagonistas de los cuentos eran diez personajes que huían de Florencia para escapar de la peste. Cada uno cuenta un cuento para entretener el tiempo que han de pasar fuera de la ciudad, en espera de que pase lo peor, pues la terrible epidemia de peste estaba segando la vida a cientos de ciudadanos de Florencia y de otras ciudades de Italia y del resto de Europa.

Los personajes del Decamerón exponen una actitud hedonista de la existencia. No saben cuanto tiempo vivirán, y por ello toman la actitud de disfrutar de lo que les quede de vida. La epidemia que ha llegado a la ciudad en 1348 les había pillado de sorpresa. Ellos, como otros ciudadanos europeos, habían sobrevivido a otros terrores. El miedo a la muerte no era nuevo, pero sí lo era la rapidez con la que la muerte se presentó esta vez.

Nadie conocía la enfermedad cuando un barco de genoveses procedente del mar Negro llegó al puerto de Messina. Pronto la conocerían en toda Europa, pero nadie entendía porqué se producía, ni como se curaría. Solo sabían que unas marcas negras en la piel, que llamaban bubones, o unas bultos en ingles o axilas, eran síntoma inconfundible de que algo terrible podía ocurrir. Si todos no morían, al menos dos terceras partes de quienes tenían esos síntomas no durarían muchos días.
descargar temaimprimir temaver mapas página 2