Si los publicistas sólo describieran mediante palabras el producto que intentan vender, probablemente no existirían. Por ejemplo, si quisieran introducir en el mercado un nuevo perfume y, para ello, lo anunciaran como un compuesto de lavanda, brea y limón, no tendrían nada de éxito. Los publicistas actúan con más astucia: intentan asociar alguna sensación al producto, haciendo creer al público que la sentirá al consumirlo.
Selecciona en revistas imágenes publicitarias que anuncien perfumes. Procura que tengan, cada una, un color dominante distinto: azul, rojo, verde... A continuación, intenta descubrir qué sensaciones aparecen relacionadas con cada uno de estos perfumes.