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Europa necesitó dos guerras mundiales, que destrozaron el continente y acabaron con la hegemonía del continente en el mundo, para darse cuenta del peligro del nacionalismo extremo que había llevado a estos dos conflictos.
En los países de Europa occidental, con sistemas democráticos y economías de mercado, se extendió la convicción de la necesidad de iniciar un proceso de unidad que evitara los conflictos de épocas anteriores y posibilitara la integración económica. Este proyecto contó con el decidido apoyo de EEUU desde un principio.
La Comunidad Económica Europea (CEE) nació en 1957 con los tratados de Roma. En adelante, el continente inició un proceso de integración con dos características esenciales:
La paulatina cesión de competencias de los estados nacionales a favor de las instituciones europeas, especialmente en el terreno económico.
La continua expansión de la Unión Europea, nuevo nombre que recibió la CEE en 1992, con la admisión de nuevos estados miembro. De la Europa de los Seis en 1957 se ha pasado a la Europa de los Veintisiete en 2007.
El proceso de integración europeo ha pasado por fases muy variadas y contradictorias en las que se ha alternado períodos de avance en el proceso de unidad con períodos de estancamiento y “euroescepticismo”. |
Tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2009, Europa se enfrenta a un nuevo período en el que debe definir su posición en el mundo.
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