MALTED. GUÍA PEDAGÓGICA PARA LA CREACIÓN DE UNIDADES

 

 

Repercusiones

Dadas las circunstancias que hemos descrito arriba, para dar más “rentabilidad” a nuestros programas de aprendizaje, es lógico tener en cuenta desde el principio – o sea desde la fase de diseño inicial – que se podrían utilizar en una variedad de entornos.

La repercusión principal se centra en lo que se denomina la “parcelación” de las actividades. Si todo el esfuerzo de creación se dedica a una sola actividad con múltiples secciones, que hay que seguir desde el principio hasta el final, será de menos utilidad que una actividad que tiene sus fases, pero que deja al alumno elegir si quiere seguir unas actividades/unidades aparte como adicionales a la unidad principal. De este modo, por ejemplo, el profesor puede hacer uso de las actividades “sueltas” en el aula, lo cual no es tan fácil si están “atadas” a la unidad en sí. De la misma manera, podría abarcar el tema principal en el aula, con o sin ordenador o PDI, y dejar a los alumnos seguir con actividades adicionales a su propio ritmo.

La consecuencia principal para el uso del entorno MALTED es que deberíamos ser conscientes de cómo podemos colgar una gama de ejercicios de un menú.

Dicho esto, es importante, sin embargo, no olvidarnos de la potencia que tiene MALTED para crear secuencias coherentes que dan lugar al sentido de progresión por parte del alumno – a esto volveremos.

Otra consideración respecto al entorno, es el contexto escolar en que nos encontramos. Parece obvio decirlo, pero hay que tener en cuenta las grandes diferencias entre las capacidades de un alumno de primaria y los de secundaria. Esto se debería reflejar no solamente en el contexto de los contenidos que ofrecemos, sino también en cuanto al tipo de actividad, su duración, el nivel de apoyo, y otros factores como, por ejemplo, el nivel de presencia de contenidos lúdicos.