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LA CIUDAD MEDIEVAL. ORÍGENES Y TRIUNFO DE LA EUROPA URBANA

Thierry Dutour
Barcelona, Paidós, 2004, 334 páginas.

“Los hombres de la Edad Media reinventaron la ciudad”. Como se ha escrito tanto sobre la ciudad de la Edad Media, parece imposible que alguien pueda añadir alguna idea nueva acerca de esta “reinvención” de la ciudad en esa etapa de la historia. Este autor se ha planteado el desafío de escribir un libro novedoso sobre la ciudad medieval, y lo ha conseguido, pues el libro de Dutour es una contribución valiosa, con un trazado muy diferente al de otros autores.

Empieza planteándose la cuestión de qué es una ciudad en la Edad Media. Para responder a la pregunta toma como base la premisa de que “la historia urbana es historia social” y busca las respuestas en los testimonios de los hombres de aquel tiempo. Método inteligente, sin duda, pues permite ofrecer un panorama excelente de lo que se consideraba ciudad, al margen de la concepción de las ciudades desde la perspectiva de nuestro tiempo. La ciudad medieval ya no será solo aquella en la que haya una catedral o una sede episcopal, lo que reducía el número de ciudades en la Edad Media, otros aspectos considerados por los hombres de aquel tiempo aumentan el número de lugares con categoría de ciudad.

Tras interrogar a las fuentes medievales, el autor se centra en el estudio de la evolución de las ciudades, a partir de finales de la Antigüedad. Pone de manifiesto la importancia de los procesos de larga duración en relación con la ciudad, pues considera que el desarrollo urbano no es más que uno de los componentes de la expansión demográfica, agraria y territorial de los siglos VIII al XIV. En consecuencia no se puede estudiar el renacer urbano medieval sin considerar la relación entre evolución urbana, evolución demográfica y desarrollo agrario. Destaca el desarrollo de la agricultura, auténtica impulsora del papel económico de las ciudades, convertidas en lugares de concentración de productos agrarios, lugares de intercambio y lugares de producción.

El desarrollo urbano va acompañado de una “reacomodación constante de las relaciones entre los hombres”. Ello le lleva a estudiar la sociedad urbana bajo el prisma de las relaciones ciudad-campo, partiendo de la base de que las ciudades proceden del mundo rural, “del que se distinguen pero del que no se separan”. Así, hay que contemplar unas ciudades pobladas de aldeanos en sus inicios, y de élites influyentes en los siglos bajomedievales.

La construcción de estas ciudades queda bien dibujada en este libro que responde al reto apuntado antes, y consigue aportar reflexiones, exponer teorías e indicar caminos para la contribución al conocimiento del fenómeno urbano medieval, elemento esencial en la construcción de Europa.