La relevancia de la instrucción musical como parte inequívoca de una auténtica educación global que forme al alumno ha sido justificada y puesta de manifiesto con continuidad a lo largo de la historia del pensamiento.

La capacidad para 'mover el ánimo', para educar en valores y configurar actitudes más allá del puro aprendizaje técnico, es una de las potencialidades más interesantes del fenómeno musical como vehículo pedagógico. De ahí la importancia de su presencia en los actuales planes de estudio de la Enseñanza Secundaria Obligatoria y el Bachillerato, bien como materia obligatoria, optativa u optativa de modalidad según el caso.
El siguiente inventario de textos no pretende sino ofrecer algunas muestras de ese pensamiento que, a lo largo de la Historia, ha confiado a la Música la virtud de ser un excelente e insustituible elemento didáctico.
| autor | referencia | descripcion |
|---|---|---|
| William Shakespeare | El mercader de Venecia | El hombre que no siente la música dentro se sí, a quien no conmueve el concierto de los dulces sones, solo sirve para traiciones, estratagemas y rapiña. Los movimientos de su alma son tristes coma la noche y sus efectos sombríos como el Erebo. Desconfiad de tal hombre. |
| Jay Dougherty | Se vislumbra la muerte del mp3 | El tan celebrado formato de archivo de música llamado mp3, podría estar llegando a su fin. Esto es al menos lo que afirman los fanáticos de la calidad "audiófila" de música digital. "Los audiófilos prefieren escuchar su música en un formato sin pérdida", dice Brian Dipert, un estadounidense investigador de técnicas de compresión de audio. "La compresión sin pérdida es también interesante para músicos e ingenieros de audio", señala. Y ¿por qué se prefiere esta compresión "con pérdida" para grabar música? La razón es muy simple: actualmente, lo importante es el tamaño, en especial cuando se trata de transferir datos a través de Internet. Un disco normal de cinco minutos de duración puede ser comprimido a un archivo de dos a cinco megabytes si se utiliza mp3 u otro formato "con pérdida". Sin compresión, el mismo disco podría ocupar entre 50 y 60 megabytes de disco duro. Nuevos programas de compresión sin pérdida o "formato lossless", sin embargo, abrevian la transferencia. El formato APE de Monkey Audio, por ejemplo, está ganando territorio al mp3 entre muchos usuarios. APE se basa en un nuevo tipo de algoritmo de compresión sin pérdida para comprimir esos 50 ó 60 megabytes de música digital a la mitad de su tamaño. Aunque están aún muy lejos de los pequeños archivos mp3, los archivos de música digital APE no eliminan parte alguna de los datos originales. Pero el panorama futuro parece claro. Cuando todos estén conectados a una línea rápida de Internet, ¿para qué molestarse con música comprimida? |
| Bela Bartok | Escritos | El uso del material folclórico, como base para la música nacional, no consiste en limitarse a la introducción o imitación de las melodías antiguas, o al uso temático arbitrario de ellas en obras de tendencia extranjera o internacional. Es más bien cuestión de absorber el sentido de la expresión musical escondido en un tema, lo mismo que se pueden asimilar las más sutiles posibilidades de un idioma. Para el compositor es necesario dominar tan a fondo este idioma musical, que llegue a ser la expresión natural de sus ideas musicales. |
| Sin bibliografía | Músicas para estudiar | En cada uno de los géneros musicales hay una variedad de estilos. Algunos de ellos son activos, fuertes, sólidos y potentes mientras otros son más pasivos y aliviados. Por ejemplo: metidos en el jazz, el estilo hot es capaz de mantener la circulación sanguínea, favorece nuestro pulso y aumenta las hormonas. El cool jazz sin embargo, baja la presión sanguínea y suaviza a la persona. Cantos gregorianos: Al utilizar los ritmos de la respiración para crear sus melodías, son excelentes para estudiar tranquilamente y para reducir nuestro estrés. Concierto barroco lento (Bach, Haendel, Vivaldi, Corelli): Proporcionan estabilidad y organización. Es un buen estimulante para estudiar o trabajar. Clásicos (Haydn y Mozart): Claridad, elegancia y transparencia. Mejora la concentración, memoria y percepción espacial. Románticos (Schubert, Schumann, Tchaikovsky, Chopin y Liszt) lograr enfatizar la expresión y el sentimiento. Refuerzan asuntos relacionados con el individualismo, nacionalismo o misticismo. Ayuda a mejorar la comprensión, compasión y amor. Música impresionista (Debussy, Fauré y Ravel): Basada en la libre efusión de emociones e impresiones. Nos ayuda a utilizar nuestra creatividad. Jazz, Blues, Dixieland, Soul, Calypso, Reggae y otras formas de música con formas de danza que provienen de la herencia africana: Pueden elevar e inspirar, producen goce profundo, combinan chispa e ironía y afirman nuestro sentido de humanidad. Salsa, Rumba, Merengue y otras formas de ritmos centro y sudamericanos: Pueden acompasar los ritmos cardiacos, mejorar la respiración y hacer que todo el cuerpo se mueva. La Samba tiene la rara propiedad de serenar y despertar nuestra conciencia al mismo tiempo. Big Bands, pop y country: Comprometer nuestras emociones y crear sentido de bienestar. Música de rock y artistas tales como Elvis Presley, Rolling Stones o Michael Jackson: Estimulan movimientos activos, enmascaran el dolor y reducen el efecto de otros ruidos desagradables del ambiente. También es posible que generen tensión, estrés y dolores corporales cuando no están adecuadamente armonizados. Música ambiental, actitudinal o New Age: Ayudan a comprender mejor el sentido del espacio y tiempo y pueden inducir estados de alerta en calma. Heavy metal, punk, rap, hip hop: Excitan el sistema nervioso. Nos llevan a un comportamiento dinámico y expresivo. Música sagrada y religiosa, incluyendo tambores de ceremonia, himnos de la iglesia, spirituales y salmos: Conducen a sensaciones de paz y conciencia espiritual. También ayudan a superar el dolor. |
| W. Mann | Música en el tiempo, piano a 4 manos | En la casa donde hay un piano suele haber afición por la música de piano a cuatro manos (…).Schubert, que disfrutaba con los aspectos sociales más que ningún otro compositor, escribió muchísimas obras de piano a cuatro manos, que solía tocar con jóvenes amigas. Se ha llegado a decir que algunos de los cruces de manos que exigían sus partituras tenían una finalidad más erótica que musical. Pero además, el dúo para piano tiene otros motivos, más serios y didácticos. El repertorio de óperas y sinfonías del siglo XIX no estaba al alcance de los amantes de la música, a menos que vivieran cerca de algún centro importante. Los editores musicales no tardaron en sacar reducciones para piano a cuatro manos de las obras orquestales de mayor éxito, ya que cuatro manos podían, mejor que dos, reproducir partituras tan complicadas como, por ejemplo, las sinfonías de Beethoven. Evidentemente, con estos arreglos se pierde el color orquestal, pero, aún hoy, el tenerse que enfrentar con alguna de estas transcripciones enseña más lo que pasa dentro de cada obra que escuchar la grabación muchas veces. |